Mazo de descartes

Los viajes de Hada (II). En el reino del lago

Deja un comentario

13058-underwater-castle-1920x1080-fantasy-wallpaperUna luz cegadora, aún más resplandeciente que el sol. Humedad por doquier y aunque respiro con dificultad sigo viva. El destello llega bajo mis pies pero no puedo ver cuál es su fuente, cientos de burbujas se pierden a mi alrededor formando diminutos arcoíris en contacto con los haces de luz; intento cogerlas con las manos pero topo con una pared que no puedo ver, sólo tocar. Al parecer viajo por el agua en una cápsula hecha de un material transparente de textura gelatinosa y entonces recuerdo, el lago helado, las manos que me acogieron… ¿De dónde proviene esa maldita luz ?

Poco a poco me acerco a mi destino; gracias a la claridad existente puedo ver el fondo del lago que se extiende como un desierto de arena plateada del que emergen cactus de cáscara calcificada. Las conchas brillan nacaradas y otras veces se confunden con la propia arena. Según avanzo hacia el alba penetro en un bosque de coral. Cientos de corales rojos se extienden hasta donde mi vista alcanza danzando al compás de la corriente que es monótona partitura. Raras especies de plantas acuáticas cuyas flores se cierran a mi paso y criaturas bioluminiscentes, que la ciencia no conoce, pasean a través de la espesura. La cápsula de viaje comienza a moverse con mayor velocidad. No veo a nadie que la empuje, parece que estoy sola. Al fin puedo ver cuál es la fuente de tan intensa luz, proviene de un punto, de un lugar civilizado. Ahora puedo distinguirlo bien. ¡Sí, una ciudad bajo el lago!

La cápsula recorre un camino iluminado con teas de diamante, son lujosas farolas en la noche abisal. De pronto me doy cuenta de algo ¡Ya no estoy sola! Figuras de luz etéreas, de forma casi humana, nadan a mi alrededor. Se parecen a los fuegos fatuos del bosque pero no se trata de las mismas criaturas. Puedo escuchar sus cánticos como un eco en mi cabeza, no entiendo su lenguaje, quizás me hablan entre exclamaciones de sorpresa. Los seres prosiguen su peregrinaje a la ciudad a través de la improvisada vía.

¡Es sin duda la ciudad esmeralda! Asentada a los pies de una colina sus edificios emanan una luz azul verdosa y en lo más alto coronándola, se alza el Palacio de las Conchas de Plata o al menos es el nombre que surge en mi cabeza. Las dos torres principales del palacio escalan hacia la lejana superficie helada en forma de espirales, de cuya punta emergen lámparas de esmeralda alumbrando la inmensidad como faros en altamar.  Las extrañas voces asaltan de nuevo mi mente entonando otro nombre, la reina Thais. De pronto la velocidad aumenta vertiginosamente y comienzo a no ver nada sólo ráfagas, destellos. Me cuesta respirar, me ahogo.

Tomo una bocanada de aire, otra y otra más entre tos y agua saliendo de mis pulmones. Baldosas de mármol sostienen mi cuerpo agotado, no soy capaz de incorporarme, la humedad de la estancia es intolerable pero me hallo en lugar seco. Tengo mucho frio, mis manos están amoratadas. Levanto un poco la cabeza y lo que veo me deja sin palabras, ¡una pared de agua se levanta frente a mí! Un enorme muro de agua cristalina con reflejos turquesa y  plata debo estar muerta. De repente oigo risas infantiles salir de ese espejo, pero solo puedo contemplar mi reflejo débil y asustado. Otra vez risas, susurros y entonces al observar bien al fin los veo. Dos niños juegan detrás del agua, ríen y me miran curiosos. Ambos tienen el cabello del color del trigo, una piel pálida casi azulada. La niña lleva un vestido hecho de caracolas adornado con una diadema de corales; el niño una túnica de algas que se ondulan con la corriente pero me fijo en algo extraño, no veo sus piernas aún así nadan. No, no pueden ser lo que estoy pensando.

Vuelven los susurros, hablan en mi cabeza:

– Qué mujer tan extraña. ¡Mira su pelo Delfín! Parece fuego de roca y está tan esmirriada.

– ¡Mira Medea, tiene piernas! No es una de nosotros. No es ella

– Si, sí que lo es

De repente una voz trona dentro de mí

– ¡Sileenciooo!

Me tapo los oídos con las manos, como si eso sirviese de algo. La pared de agua se ilumina con tal fulgor que aparto la vista, sigo sin poder mover un músculo. Qué se avecinará ahora. Una figura femenina asoma por el espejo apartando a un lado a los dos niños, su cabello larguísimo del color del coral flota a su alrededor como finos hilos de algas. Sobre su cabeza una corona de oro, conchas y piedras preciosas a juego con dos ojos morados y profundos. Mira dentro de mí, la siento escudriñando mi alma, un alma repleta de temor y paz al mismo tiempo. Siento que armonizo con aquel ente de un modo que no puedo comprender, la conozco.  La mujer flota a un lado y otro del espejo y de pronto lo traspasa. Sus piernas largas y esbeltas caminan hacia mi, tiende su mano y me ayuda a levantarme. ¡Vaya! Su belleza trasciende cualquier sueño, cualquier leyenda.

– Bienvenida a mi reino Hada. Soy Thais, la Reina del lago.

Su voz es dulce, maternal.

– ¿Me conocéis? ¿Cómo sabéis mi nombre?

– Nunca antes te había visto pero te conozco desde siempre. Tu madre fue quien te dio el nombre y así te hemos de llamar.

– ¿Mi madre?

Las vocecitas resurgen de nuevo en mi cabeza “No es ella”, “Si lo es”

– No soy ¡quién! No logro entender.

– Pronto lo sabrás. Pero antes deberás superar una dura prueba, una búsqueda que te llevará a cruzar las tres puertas. Si eres quien dices ser regresarás sana y salva, entonces gritarás tu verdadero nombre. Partirás con el guardián del reino, Khor el Elfo del Lago durante la próxima luna llena. Ahora debes descansar.

Con suavidad acaricia mi frente con sus dedos finos y traslúcidos, el sueño me embarga, mis ojos pesan sólamente alcanzo a ver la pared de agua que amenaza con tragarme, los niños saltan entre la espuma y la reina desaparece tragada por las aguas. Un hombre me coge entre sus brazos, siento que floto y entonces escucho ” No temas, soy Khor.”

CONTINUARÁ….

 Los viajes de Hada (III) La selva y el Arco Iris: http://mazodedescartes.com/2014/07/11/los-viajes-de-hada-iii-la-selva-y-el-arbol-del-arco-iris/

Anuncios

Autor: Jana

Crea magia con tus propias manos porque como un sabio dijo un día "la vida es sueño y los sueños, sueños son."

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s