Mazo de descartes


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Los viajes de Hada (IV). El laberinto de los gnomos y la máscara de fuego.

caves_878_600x450Una absoluta oscuridad me rodea. Tan solo un leve recuerdo de luz se extiende a mi espalda, pero muy lejos de mí, casi en el olvido. Noto la presencia de Khor, el elfo del Lago delante de mí, hace bien el trabajo de guía. Puedo notar un olor a humedad muy fuerte, a pozo y un murmullo de agua lejana llega hasta mis oídos. ¿Dónde estamos?

El elfo suelta un gruñido como si estuviese contrariado, intenta producir una llama con al parecer dos piedras. ¡Zas! justo al tercer intento una gran chispa naranja-azulada prende la gema que Khor porta en la punta de su vara. Cuando atisba mi cara de sorpresa, rie con esa bella sonrisa élfica que derretiría al más anciano de los glaciares.

– Es la Gema del Azul, un tesoro de la reina Thais. Fue un regalo del mismísimo Dolbin, rey de los Gnomos, de quien seremos huéspedes en este viaje.

– ¿Los gnomos? ¡Debe de tratarse de una broma! Sigue leyendo


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La leyenda del Bú

owlman2Érase una vez, en un tiempo lejano, cuando los niños aún jugaban libres en la pradera hasta el cantar del gallo. En un tiempo donde las abuelas no mentían cuando asustaban a los nietos con historias de seres extraños, diablejos y el hombre del saco. Sí, yo viví en esos tiempos y fui testigo de un cuento de terror que sería recordado siglos atrás a través de una sola palabra; una palabra que azota el corazón y mata. Hora es ya que cuente la historia, que conozcáis la verdad de lo que sucedió. Sigue leyendo


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Los viajes de Hada (III). La selva y el Árbol del Arco iris

untitledKhor, el elfo del lago, extiende su mano y con un simple movimiento de dedos abre de nuevo las aguas gélidas del lago. Me mira y me ordena caminar entre las paredes de agua que señalan un camino estrecho y sinuoso a través del fondo. El palacio de la reina Thais se alza detrás de mi, desfigurado por el velo traslúcido del agua. Ante la visión del palacio acaricio el colgante que Thais me había regalado momentos antes, en nuestra despedida; tenía la forma de un trisquel de nácar con una perla engarzada en el centro, ella me aseguró que me protegería durante la búsqueda.

Comienzo a andar por el sendero, Khor está a mi espalda. Vuelvo a mirar sus grandes y rasgados ojos verdes. Está invocando algo. Sí, un débil destello destaca a lo lejos, en la serena oscuridad abisal. Un temblor estremece la tierra. Tras unos instantes de expectación, un remolino se distingue en la lejanía removiendo las arenas del lago y enturbiando el horizonte. Pero es extraño, el tornado avanza en horizontal recorriendo el camino hasta acercarse cada vez más hacia nosotros. Siento mi corazón palpitar tremendamente rápido. Sigue leyendo


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Decisiones, malas decisiones

Me encontraba sentado en el suelo, la espalda apoyada en una piedra, el cielo sobre mi cabeza oscurecía por momentos, era cuestión de minutos que comenzara a llover. El campo de mi alrededor, yermo y desolado, plantado de cuerpos, teñido de rojo por la sangre de los que habían padecido, los que aún se aferraban a la vida con sus llantos y lamentos. La atmósfera era atroz, digna del final de una batalla.

Tenía frío, no encontraba consuelo, bajé la mirada a mis manos, efectivamente, estaban llenas de sangre, de mi sangre. Al levantarlas pude comprobar que la herida de mi vientre era tan grave como pensaba, no tenía otra opción que esperar la llegada de mi muerte. Los pensamientos inundaban mi mente, los recuerdos de toda mi vida venían claramente, no he sido el mejor hombre, simplemente he cumplido con los destinos que me han tocado vivir. Sigue leyendo


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Días felices

Me encontraba sentado en el suelo, la espalda apoyada en una piedra, el cielo sobre mi cabeza oscurecía por momentos, era cuestión de minutos que comenzara a llover. El campo de mi alrededor, yermo y desolado, plantado de cuerpos, teñido de rojo por la sangre de los que habían padecido, los que aún se aferraban a la vida con sus llantos y lamentos. La atmósfera era atroz, digna del final de una batalla.

Tenía frío, no encontraba consuelo, bajé la mirada a mis manos, efectivamente, estaban llenas de sangre, de mi sangre. Al levantarlas pude comprobar que la herida de mi vientre era tan grave como pensaba, no tenía otra opción que esperar la llegada de mi muerte. Los pensamientos inundaban mi mente, los recuerdos de toda mi vida venían claramente, no he sido el mejor hombre, simplemente he cumplido con los destinos que me han tocado vivir. Sigue leyendo


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Los viajes de Hada (II). En el reino del lago

13058-underwater-castle-1920x1080-fantasy-wallpaperUna luz cegadora, aún más resplandeciente que el sol. Humedad por doquier y aunque respiro con dificultad sigo viva. El destello llega bajo mis pies pero no puedo ver cuál es su fuente, cientos de burbujas se pierden a mi alrededor formando diminutos arcoíris en contacto con los haces de luz; intento cogerlas con las manos pero topo con una pared que no puedo ver, sólo tocar. Al parecer viajo por el agua en una cápsula hecha de un material transparente de textura gelatinosa y entonces recuerdo, el lago helado, las manos que me acogieron… ¿De dónde proviene esa maldita luz ? Sigue leyendo


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Los viajes de Hada. El bosque helado

cielo-estrellado-en-el-bosqueUn escalofrío recorre mi cuerpo mientras nado en la oscuridad de la inconsciencia. Vuelvo a sentirlo de nuevo y luego otra vez más; molesta abro los ojos e intento desperezarme pero no puedo, mis músculos están entumecidos. ¿Dónde estoy? No recuerdo nada. Lo único que reconozco es el mullido y húmedo colchón de hojas bajo mi cuerpo, me incorporo. Aún está oscuro en la entrada del bosque sólo una tímida luz azul comienza a aparecer por el Este. Hace mucho frío, las ramas desnudas permanecen cubiertas de escarcha. Son madera muerta, son sombras fantasmagóricas de lo que un día fue la vida, el calor. ¿Cómo he llegado hasta aquí? Siento mi mente tan pesada como el vaho denso que se arremolina frente a mi nariz casi puedo tocar los minúsculos cristales de hielo. Sigue leyendo


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Inocencia

Me encontraba sentado en el suelo, la espalda apoyada en una piedra, el cielo sobre mi cabeza oscurecía por momentos, era cuestión de minutos que comenzara a llover. El campo de mi alrededor, yermo y desolado, plantado de cuerpos, teñido de rojo por la sangre de los que habían padecido, los que aún se aferraban a la vida con sus llantos y lamentos. La atmósfera era atroz, digna del final de una batalla.

Tenía frío, no encontraba consuelo, bajé la mirada a mis manos, efectivamente, estaban llenas de sangre, de mi sangre. Al levantarlas pude comprobar que la herida de mi vientre era tan grave como pensaba, no tenía otra opción que esperar la llegada de mi muerte. Los pensamientos inundaban mi mente, los recuerdos de toda mi vida venían claramente, no he sido el mejor hombre, simplemente he cumplido con los destinos que me han tocado vivir. Sigue leyendo


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En el bosque

Me encontraba sentado en el suelo, la espalda apoyada en una piedra, el cielo sobre mi cabeza oscurecía por momentos, era cuestión de minutos que comenzara a llover. El campo de mi alrededor, yermo y desolado, plantado de cuerpos, teñido de rojo por la sangre de los que habían padecido, los que aún se aferraban a la vida con sus llantos y lamentos. La atmósfera era atroz, digna del final de una batalla.

Tenía frío, no encontraba consuelo, bajé la mirada a mis manos, efectivamente, estaban llenas de sangre, de mi sangre. Al levantarlas pude comprobar que la herida de mi vientre era tan grave como pensaba, no tenía otra opción que esperar la llegada de mi muerte. Los pensamientos inundaban mi mente, los recuerdos de toda mi vida venían claramente, no he sido el mejor hombre, simplemente he cumplido con los destinos que me han tocado vivir. Sigue leyendo


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Mi sueño recurrente (II)

Y vuelvo a sumergiros en mis extraños sueños. Unos sueños que siempre giran en torno al ascensor.

Estoy rodeada de mi familia, mis padres, mi hermana… todos están contentos, tienen una preciosa sorpresa para mí, me dicen. Y enfrente de mí está él. Mi temido compañero de sueños. Aunque todo es feliz, desconfio. Todos me obligan a subir en él, en la parte superior del edificio donde crecí alguien me espera pero yo no me imagino quien puede ser, todos mis seres queridos ya están conmigo. Por ese misterio que envuelve los sueños, todos cabemos en un ascensor que en la realidad es un cubículo de metro y medio de lado. El ascensor se eleva, todo va bien, demasiado bien… Pero esto no es una pesadilla, ¿no? Parece un sueño, es un hermoso sueño. Cuando llegamos arriba y abro la puerta veo quien me espera… y rompo a llorar desconsoladamente. Mi abuelo materno, que falleció hace mucho, pero allí está, sonriente y diciéndome lo que se alegra de verme. Nos fundimos en un abrazo y cuando voy a preguntarle que hace allí, me dice: Ahora tienes que despertarte…

Y cuando despierto el mundo es tan absolutamente triste que vuelvo a romper a llorar…